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Hay pocas temáticas más interesantes que las que explotan a los asesinos seriales. Ted Bundy: Durmiendo con el asesino (Extremely Wicked, Shockingly Evil, and Vile) no se queda atrás al momento de explotar la personalidad que Ted Bundy creó junto con la prensa.

Basada en El príncipe fantasma de mi vida con Ted Bundy, las memorias de su comprometida, Elizabeth Kloepfer (Lily Collins), la película, comienza con el punto de vista de Elizabeth, una madre soltera que trabaja de secretaria. Liz le expresa a una amiga sus dudas de acerca de encontrar un hombre que busque meterse con ella. Ted Bundy (Zac Efron) detecta rápidamente a Liz, se pasa toda la noche mirándola hasta que se encuentran en una rocola. Charlan y parecen encajar totalmente por lo que Liz lo invita a su casa. A la mañana siguiente, lo encuentra en la cocina con su bebe preparando el desayuno con un delantal amarillo -la imagen que todos esperamos de un asesino serial-.

El cómo se desarrolla la película es más importante que lo que sucede en ella, particularmente en una historia donde los detalles son bien conocidos y fáciles de encontrar. Combina los puntos de vista de Elizabeth con el de Bundy, pero hay algunas diferencias cruciales en el enfoque, en especial en los últimos 15 minutos de la película.

Joe Berlinger, en su debut en la gran pantalla, nos pone dentro del creciente terror de Liz mientras se va dando cuenta, de a poco, que vivió casi 6 años con un tipo que tal vez hizo las cosas horribles que ve en las noticias. Su feliz relación, que se muestra en los montajes que todos amamos, se intercala con los informes de noticias locales de mujeres desaparecidas en el área, secuestros descarados a plena luz del día, y la gota que derrama el vaso, el boceto policial que se parece a su novio pero que Liz -y un poco el espectador- no puede estar segura.

Berlinger, conocedor del comportamiento del asesino, también sigue a Bundy. Pero en las secuencias de este solo vemos su comportamiento externo, lo que hace, cómo se mueve, como piensa, como se identifica, como se plantea ante el resto y por sobre todo, la sensación de camuflaje que oculta su verdadera naturaleza. Bundy defiende, cada vez con más insistencia, que ha sido acusado injustamente.

Efron es perfecto como la personificación de Bundy. Al observar su actuación, podemos entender por qué muchas de sus víctimas se dejaron seducir. Su aspecto bronceado, su encanto, su inteligencia y sus modales corteses atraerían a mujeres jóvenes e ingenuas. Y era un estudiante de derecho para empezar. En los años ´70, e incluso hoy, eso aumenta su atractivo. Su naturaleza monstruosa estaba bien oculta por una fachada que desprevenida a las mujeres. Deslumbró a sus víctimas y luego las brutalizó horriblemente.

Kaya Scodelario interpreta a Carole Ann Boone, la novia -y fan!- de Bundy durante su encarcelamiento en Florida. Mientras que Collins maneja bien el descenso de Liz al alcoholismo, así como la intervención de un compañero de trabajo, interpretado por Haley Joel Osment -seguro tenía un sexto sentido-. Scodelario interpreta a Carole con la locura exacta y justa para reconocerla como un personaje totalmente adorable y real.

Por otro lado, hay que destacar la aparición de John Malkovich quien le dió una personalidad de comediante al juez Cowart, haciendo que sus famosas palabras queden ligeramente cursis. Las escenas de la sala del tribunal son sumamente entretenidas, tal vez, porque es una recreación de imágenes conocidas (todo el juicio fue televisado, el primero en la historia)
Ted Bundy -¿spoiler alert?- fue ejecutado en Florida el 24 de enero de 1989, haciendo que este 2019 se cumplan 30 años de su muerte.

Lo que cabe destacar sobre el film, es que al asesino interpretado por Efron se lo ve tan humanizado, que es muy difícil de captar de primera instancia todos los detalles que inclinaban la balanza hacia asesino serial (si, aquí está el problema, alguien puso el interruptor en malo).

A su vez, la película nos ayuda a entender por qué Ted Bundy se salió con la suya durante tanto tiempo como lo hizo. Efron mostrando su lado familiar y amoroso con Collins en la escena donde los personajes se encuentran por primera vez, o cuando criaban a la hija de Elizabeth juntos, Intentá buscar signos o indicios del asesino serial en el porte de de Bundy, buscá una evidencia de su maldad en los primera hora de la película. No lo encontrarás. Por eso tardo tanto Liz en salir de su indecisión.

Lo bueno, es que si te quedaste con ganas de saber más de lo que la película te dio, Netflix está al alcance de la mano. Conversaciones con un asesino: las cintas de Ted Bundy, no tendrá la producción que puede tener Durmiendo con el asesino que llego a la gran pantalla, pero, como muchas series de Netflix, es adictiva.

6.5

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