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Si nunca prendieron Telefe o algún canal local un domingo al mediodía posiblemente no hayan nunca visto una película de este estilo. Pero si este no es el caso Mejor que nunca es la película que necesitas ver este invierno. Solo consideremos la idea de un escuadrón de porristas de la comunidad de PAMI, un mensaje actual sobre el empoderamiento femenino, la unión, y tan permeable al paso del tiempo, no sin antes destacar el humor casi negro de algunos “chistes” sobre chantaje, violación, abuso de ancianos y de -¿cómo decirlo sutilmente?- asesinato.

Martha (Diane Keaton) comienza la película rodeada de carteles que dicen “Todo debe ir” y “Venta de garage” junto a la acumulación de toda una vida de cosas de las que se está deshaciendo en el momento, incluida una variedad de tazas para maestros, para enseñarnos como su vida estaba dedicada a los otros.

Después de la venta, empaca lo poco que queda, cancela sus próximos turnos de quimioterapia y se muda a una comunidad de jubilados increíblemente alegres al sur de Estados unidos.

El cartel de bienvenida nos recibe con la frases: “los mejores momentos de su vida por el resto de su vida”, los residentes usan pasteles (¡y caquis!) y viajan a todas partes en carritos de golf. Todos saludan a todos y gracias a la aparición de un club de bienvenida Martha aprende que todos los residentes deben unirse al menos a un club de los cientos que ofrece la residencia, o crear el suyo propio.

Sin embargo, ella no tiene interés en los clubes, los colores pasteles, saludar o hacer amigos. Hasta rechaza las ofertas de su vecina Sheryl  (Jacki Weaver) para jugar al poker e incluso llama al guardia de seguridad local (Bruce McGill) para quejarse de la ruidosa fiesta de poker de Sheryl.

Pero Sheryl, como toda vecina de barrio, presiona hasta que ellas se hacen amigas y luego hurgando entre las cosas de Martha encuentra su viejo uniforme de porrista y se lo pide prestado para su foto de perfil de J-Date. Martha recuerda que ella formó parte del escuadrón, pero nunca pudo entrenar porque en aquel entonces tuvo que cuidar a su madre enferma.

Entonces, ¿por qué no empezar un escuadrón de porristas ahora? “¿A quién animarían?”, se pregunta el público y la abuela más gorra de toda la película (Celia Weston). Y La respuesta de Martha: “¡A nosotras!”

Y es así donde se desencadena el montaje de prueba que todos amamos, un cliché que nunca deja de sorprender cuanto lo usan, y ¡cuanto nos gusta!, el montaje de práctica, donde conocemos a nuestras viejas conocidas actrices secundarias, el miembro de la familia que se opone, el marido que se opone, los pesimistas que usan términos como “no apropiado para la edad”, y la aparición de adolescentes de secundaria que nadie esperaba ver. Con un final, que mientras esperado, no dejó de deleitarnos como si fuera la primera vez que lo vivíamos.

La directora tras el film es reconocida por sus documentales y es algo que se puede apreciar por los tiempos que maneja la historia y el story-telling que plantea. Zara Hayesbrings tiene un buen ojo para los detalles detrás de escena y en su primer largometraje mantiene las cosas dinámicas y en movimiento.

Es una realidad que el cast de viejos profesionales puede no estar a la altura de los tanques de Hollywood, pero reconoce bien a su target y mantiene las cosas animadas. Keaton está tan radiante como siempre. Rhea Perlman es extremadamente divertida como una mujer que comienza a florecer después de la (¿accidental?) muerte de su marido controlador y obsesionado con el golf , y Pam Grier es cálida y encantadora como un personaje que es feliz para tener una excusa para sacudir esos pompones, con un esposo que está muy feliz de verla con su ropa de ejercicio.

El elenco principal es mucho mejor que el guión para transmitir tanto un sentido de hermandad como la exquisita intensidad de las amistades que aparecen a medida que se acerca el final de la vida, cuando todo lo que necesita tener en común es el compromiso de apreciar los buenos tiempos. y estar uno para el otro en las buenas como en las malas, Y eso si es algo para festejar.

Te recomendamos a que pases a buscar a tu familiar más cercano de afiliarse a PAMI (o a tu amiga que dice que se siente vieja) y se sienten unos 91 minutos a disfrutar de una comedia que deja lindas enseñanzas y nos compromete a decirnos “Si abuelas pueden hacerlo. Yo también!.. El lunes”.

 

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