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Los primero que hay que decir es que quien vea esta película esperando una “de cómics” se va a encontrar con otra cosa. Se va a encontrar con una de las obras maestras del año. La película se llama Guasón, y si, cuenta el origen del personaje que todos conocemos como el archienemigo de Batman, pero pocas son las referencias al mundo del encapotado (Sabemos que transcurre en Gotham y aparece un muy joven Bruce Wayne y su padre Thomas) pero tranquilamente esta película podría estar protagonizada por un personaje X, en una ciudad X y así y todo tendríamos una gran película con una gran historia.

Arthur Fleck es un comediante fracasado con una extraña enfermedad que le impide dejar de reírse, se gana la vida como payaso de alquiler y vive con su madre enferma. Su vida es un infierno. Pero debido a su inocencia y delirios de grandeza cree que puede triunfar. Claro que, para la sociedad no es más que un fracasado y un marginado al cual irá corrompiendo y con el transcurso de la historia descubrirá que su vida no es el cuento de hadas que él se imagina, lo que provocará el nacimiento de una nueva personalidad llena de ira y violencia, la del Joker.

La historia es atrapante y angustiante por igual. Es tal la incomodidad que genera que el director Todd Phillips en esta película (el mismo que dirigió la trilogía de ¿Qué pasó ayer?) que logra que por momentos empatices con este personaje y con su vida, pero al mismo tiempo lo odies por sus decisiones. La historia es completamente original (si fuera un cómic podría ser considerado “Elseworld”, historias ambientadas fuera del canon) y en ningún momento busca atrapar al espectador con guiños comiqueros ni easter eggs, sino que lo logra desde la crudeza de su relato.

En este origen no veremos ni capuchas rojas ni residuos químicos. Ni siquiera veremos a Batman. Y esto es algo que desde el vamos generaba controversia. ¿Puede existir el Joker sin Batman?, de hecho existe una dicotomía “¿los villanos crean a Batman o Batman crea a sus villanos? “(Algo que queda explícito en la película Batman, 1989 de Tim Burton). Acá no hace falta de un encapotado para que se origine su villano, hace falta una sociedad que lo corrompa hasta llevarlo al límite de su ira.

Un párrafo aparte se merece Joaquin Phoenix y su interpretación de este enfermo y desquiciado Arthur Fleck. Sin dudas, el mejor papel de su carrera y digno para llevarse el Oscar. Se nota un arduo trabajo del actor en la postura, físico y hasta el tono de voz del personaje. Las comparaciones son odiosas, pero este nuevo Joker no tienen nada que envidiarle al de Heath Ledger en The Dark Knight y por el cual ganó su Oscar a mejor actor de reparto.

La película tiene claros rasgos “scorsesianos” (Scorsese es productor) y se nota una clara inspiración en Taxi Driver, 1975 (en la evolución del personaje) y de El rey de la comedia, 1982 (en la trama). De hecho, Robert De Niro, actor de ambas películas, tiene una participación con un rol muy similar al de Jerry Lewis en la película de 1982.

Con Guasón, DC encontró una nueva formula para que sus película sean exitosas. Alejarse del universo extendido “a lo Marvel” y hacer películas centradas en personajes. Oscuras como este caso, si lo amerita, y enfocarse en la calidad y no en su clasificación.

 

 

 

Brian Bahar
Periodista - Geek 🎞️📺📚🖥️📱🎵🎮 Director y editor de Multiverso Pop

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